Tuví miedo,pero no había más remedio.
Cerré los ojos,suspiré y los volví a abrir lentamente. Vi como la gente corría de por aquí por allá,como reían...
El viento meneó mi pelo con una suave brisa. Suspiré de nuevo, y miré hacia el suelo. En ese momento deseé mil veces a ser una hormiga diminuta, recorrer todo aquel mundo pequeño en muy poco tiempo,que ser una mísera mortal huyendo de la presión,buscando la libertad...
Yo sabía que mi deseo era inútil,imposible de cumplirlo... Ahogué un llanto de rabia e impotencia, y súbitamente,cerré los ojos mientras me disponía a dar el primer paso con mis pies desnudos. Sentí como la gente me miraba, y esbocé una sonrisa mientras tenía mis ojos cerrados.
Y finalmente,salté.

No hay comentarios:
Publicar un comentario